PARA EL HOY Y EL FUTURO,



Este es un espacio nacido en la libertad del pensamiento hecho palabra
.

jueves, 9 de mayo de 2013

¡ ASESINOS !


En una ocasión de las muchas que existieron entre los dos, te escribí:

“no pierdas peso, 
no te maquilles, 
no tiñas tu cabello, 
ni siquiera te impregnes con esencias artificiales, 
que quiero conocerte tal como eres, que así tal cual me gustas, que quiero acariciar tu piel original y percibir tu aroma natural, embriagarme de ti”

De principio lo comprendiste, pero tu espíritu, aquel con el que tantas memorables batallas tuve, no te permitió entregarte así desnuda de piel y de alma, tal como yo lo estaba desde el primer día que vi tus ojos asesinos, aquel momento en que las circunstancias no permitieron disfrutarte a partir del instante mismo en que mi mirada se posó en tu persona.

El hoy tan distinto al ayer, mi entorno tan diferente al de aquel momento, ya muchas lunas con sus soles han transcurrido, y aún guardo en mi piel el deseo insatisfecho, aquél lúbrico pensamiento de embriagarme de ti, de acariciar tus formas originales y regodearme en tus humedades.

También sigue persiguiéndome la duda, la maldita duda, nunca te lo pregunté y nunca podré hacerlo, ironía cruel del destino, ese nunca convertido ahora en dictador de mi siempre, de mi vida, de mi presente y futuro.

Por qué no quisiste abandonar la indiferencia del no me importas, ese no me importas que te rodeaba entregándote tanta libertad fría, obscura y solitaria, para aceptar la cálida prisión de mi interés por ocupar tus pensamientos y pretensiones futuras, nunca lo comprenderé aunque puedes dar fe de que lo intenté.

Lo anterior ya no interesa porque las lunas siguen transcurriendo, más tal vez la de esta noche no desaparecerá para mi con el brillante sol, posible es que inicie mi recorrido, ese que me hará olvidar otros tiempos, esperanzas y anhelos, aunque no creo en ese elevado estado de conciencia olvidarme pueda de los causantes de mi fallecimiento, de los asesinos ante los que finalmente sucumbí, en efecto…

tus ojos






sábado, 20 de abril de 2013

¡DESNUDO!

¿Y qué ha pasado hoy?, que no me he enterado, 
y qué ha pasado hoy, que ya no te percibo igual, 
qué acaso lo ocurrido ha sido irreparable, 
o simplemente es que te has dado cuenta de la verdad, 
finalmente te has percatado de quién soy, 
o aún mejor dicho de lo que soy. 

El Silencio que había sido roto hace apenas unos días, 
se ha vuelto emperador de mis mañanas y de mis noches, 
quizá, tan sólo quizá lo ocurrido y lo destruido se han aliado, 
en deleznable complicidad en mi contra. 

No hay peor destino que el ignorar las verdades aliadas, 
más aún guardo la esperanza , esa que fallece al tiempo del último aliento, 
la esperanza de hurgar en tus avellanados ojos para encontrar aceptación, 
pero tal vez la distancia, o tus propias y ocultas circunstancias me la niegan.

Y ante tal contundencia, no quedo más que desnudo ante ti, 
pero no de esa desnudez sensual, anfitriona del orgasmo, 
sino aquella que desprotege a la persona y su alma, la más peligrosa. 
Sí la más peligrosa porque deja indefensos los sentimientos y pensamientos. 

Y aquí desnudo frente a ti me encuentro aún con la ecuación irresuelta, 
sabedora de la verdad ya eres, ahora tú decides si me dejas por tú piel hacer vibrar tu alma y algo más
...o como es tu derecho  hacerme  marchar.




viernes, 5 de abril de 2013

RETORNO







Cual si fueras fantasma retornas, como si nada hubiese pasado,
y retornas justo en el momento en que me encuentro solo,
y retornas justo cuando los nubarrones que me aprehendían me han liberado,
y retornas como siempre, como en cada momento en que te has marchado.

Cual si fueras fantasma retornas, como si no hubiese pasado un solo día,
de la casualidad, a la realidad y a lo previsto,
y de pronto el ayer no existe, y tras años de ausencia te conviertes en la constante de mi historia,
de esa historia que se trunca y retoma como si nada hubiese pasado.

Cual si fueras fantasma retornas, y retornas para apoderarte del escenario,
para recordarme a la propietaria del aroma que siempre respiro,
cada mañana, cada anochecer dominical,
o cada madrugada que charlamos a las puertas de tu casa, en todas las alboradas en que no has estado.

Cual si fueras fantasma retornas, te observo como siempre,
en ti no hay cambio, y afirmas de mi lo mismo,
más te equivocas…
porque en fantasmas ya no dogmatizo.



miércoles, 6 de febrero de 2013




DESVELO

Girando en tu cama sé que te encuentras, incapaz de acudir al reparador sueño, ese gratificante momento del día al que todos, en más de una ocasión hemos anhelado.

Más en este momento, sus reconfortantes efectos te ha negado, haciéndote presa  de nocturna desesperación, que si no gratuita, sí desgastante.

Algo mantiene tu mente ocupada, inquieta y rehén por esta noche, envidia me provoca no ser yo el autor del halagador desvelo.

La incertidumbre me asalta por la angustiante necesidad de conocer quién es el que motiva tal estado, y que, como es natural da pie al calcinante martirio de mi psique.

Noches largas, amores breves, odios eternos y heridas profundas es lo que esta noche se ha conjugado, y que tanto a ti como a mi nos impide ausentarnos de la realidad, de la vida, por tan necesarias horas.

La madrugada, en tortuoso camino continúa incesante como el goteo de agua, anunciando el arribo de la mañana, que por su actividad resulta ser balsámica para esta destructiva meditación. 

Llegado el alba, sólo la ausencia,  a su luz, la mentira ha quedado desnuda, tal como tu cuerpo a los ojos de muchos, desnudez que no es tan punzante como la de tu alma, que también es ya pública.

Al alba, yo lejos ya de tu vida y sueños, esos que tú destruiste asestando demoledor golpe, ¿ y yo?

…Yo caí con ellos. 



domingo, 27 de enero de 2013


traición


Sorprendido por la casualidad y deambulando por una calle, de las muchas que hay, en donde los periplos se entrelazan, o simplemente se cruzan, dejándose atrás como si cualquier otra cosa hubiese ocurrido. A diferencia de aquellos que en ese momento se trenzan e inician la construcción  de grandes o bien fatales historias de vida.

Ahí la encontré, lamentándose de sus heridas que por más acariciadas no lograba sanar, la tomé de los hombros y la pegué a mi pecho, más al sentir la tibieza de mis brazos, paulatinamente dejaba de estremecerse, señal que el frío invernal de esa tarde abandonaba su cuerpo, aunque aún seguía mirándome con ojos de incredulidad, con desconfianza tal, que poca posibilidad me daba cual pobre constructor de historias.

No importando su falta de fe, le abrí las puertas de mi hogar, sus heridas curé, y la cobijé. Esa noche fue tormentosa, no por el inclemente clima ante el cual casi sucumbía mi huésped, sino también por sus heridas y malestares, que robaban el sosiego a su ser.

Al día siguiente, casi no comió, y al acercarme advertía su temor, sin duda alguna había sido maltratada por otra mano humana. Se quejó de los graves sufrimientos inferidos en su pasado, ese que para otros pesa, pero no en mi caso. Ante tal, únicamente atinaba a tener la ilusión, que casi certeza, de cambiar su aún inconclusa biografía.

Así pasaron los días y las noches, creciendo el cariño y fraternidad entre los dos. Salidas esporádicas me hacían ver, que aquella tarde invernal había sido igualmente afortunada para mi, por haber encontrado tan agradable compañía para mi vida.

El temor al humano se fue disipando, lo advertía porque cada vez se iba desenvolviendo mejor, y aunque prestaba más atenciones a algunos de ellos, lo justificaba por los muchos sufrimientos que su pasado envolvía. Además entendía, que era yo alguien especial en su vida, por lo bien que le había tratado, otra cosa no podía merecer, sino el privilegio de compartir su existencia. ¿Vanidad tal vez? Pues nada por hecho se debe dar, me decía una pequeña luz interior de alerta. Más decidí no prestar atención y simplemente entregarme a la felicidad de aquellos momentos, de la novedosa construcción, por nosotros creada.

Así los días y noches transcurrieron, hasta que una tarde que ni tan fría, ni tan cálida, ya nadie me recibió en el hogar, mi huésped se había marchado. Casi al borde de la histeria la busqué en cada rincón de la casa, en cada lugar al que acostumbrábamos ir. Seguramente de manera inconsciente, regresé a la calle de aquella tarde invernal, donde la había visto por primera vez, seguramente la melancolía y el dolor me condujeron hasta aquel paraje.

Grande e incluso grata fue mi sorpresa, cuando la vi ahí, en efecto estaba de nueva cuenta caída lamentándose de sus heridas y acariciándolas sin poder sanarlas. Al aproximarme, me di cuenta de que le había regresado el temor por la mano humana.  ¿Por qué me temes?, si nada te he hecho más que tratarte bien, yo curé tus heridas y te di cobijo.

Pero ¿quién te ha herido esta vez? No he sido yo, y como si un rayo de congelante luz me fuera disparado a la mente, comprendí. En efecto, ¿quién si no he sido yo? ¿A que otra persona este ser le había entregado el poder de dejarlo maltrecho? Es hasta entonces que comprendí lo aquí ocurrido, y en esta última ocasión la dejé en el mismo lugar, y sin voltear me aparté de ahí maldiciendo la traición.

En una calle como muchas, donde los periplos se entrelazan pretendiendo construir felices historias, en esta ocasión continué mi andar como si cualquier cosa hubiere ocurrido.


miércoles, 26 de diciembre de 2012

OLVIDO


Suplicante soy del olvido divino, ése sabio bálsamo de las sensibilidades dañadas, ése que tanto y tan desesperadamente necesito esta madrugada. ¿ A Dónde debo acudir, a dónde?

Por qué me han abandonado en este infierno que me calcina las entrañas, al que constantemente he llegado, pero que nunca como hoy ha dejado sentir su lacerante látigo en mi. Este averno del que he salido, en ocasiones pasadas, con forzadas creencias en pequeñas luces de esperanza.

Que Dios se apiade de mi alma y ocurra pronto a mi salvación, con ese maravilloso don del olvido para que sus prodigiosos efectos se viertan en esta maltrecha ánima.

Mientras esto ocurre, escribiré… sí porque al escribir libero ilusamente el enorme dolor del que soy rehén, escribiré las frases  que vengan a mi mente y que no son mas que el reflejo de mi depauperado espíritu. Tras largas horas de esfuerzos mentales sólo logro redactar dos renglones que dicen:

"ESTE AMOR QUE TE TENGO LO MATARÉ, TE LO ASEGURO

ESTA NOCHE, EL AMOR QUE TE TENGO Y YO HEMOS MUERTO EN DEFINITIVA PARA TI"

Tengo y muerte, muerte y tengo, olvidarte tengo, muerte tengo, sin darme cuenta Dios en su infinita misericordia pone ante mi ese balsámico y divino olvido, que advierto viene acompañado de una invitación a acudir a su presencia.

TENGO MUERTE
OLVIDARTE TENGO

PARA OLVIDARTE MORIR TENGO, mi camino ha sido desvelado y su seductor recorrido he iniciado entre dolores cada vez menos fuertes, y la memoria cada vez más nebulosa, por fin el olvido a mi ha socorrido.

Esta madrugada decidí, no recordar más y sí olvidar de la única forma eficaz que hay.

Esta madrugada, mientras la estrella de la mañana aún dormía decidí de esta forma olvidar, no por cobardía, sino por incapacidad de olvidar.


sábado, 24 de noviembre de 2012

Réquiem






Por el vaivén del destino, en testigo de su historia me convertí. En efecto, el  destino ese que siempre juega con nosotros,  el que me ubicó en la posición idónea para advertir su evolución, su doloroso cambio.

Inició como un capullo, tierno y delicado, que a cada paso de su vida se fue descubriendo, hasta que se reconoció como objeto de deseo, el entorno despiadado perfecto resultó para la devastadora batalla contra una esencia, la primigenia, la que ahora no existe.

Aquella esencia que tal vez era demasiado sutil, demasiado suave para esta contemporaneidad, que resulta ser implacable contra los tiernos de alma, de espíritu noble.

A cada día posterior al inicio de su evolución, los chacales fueron avivando ese sentido tan inocentemente adquirido, enardecieron sus instintos y soberbia, para  sorprenderse a sí misma haciendo lo que antes condenaba en aquellos felices días en que tenía un ser perfectamente delineado e identificable, delicado él, que se separaba del común de las almas que deambulamos por estos ruines lares.

Ese ser  fue encontrando en los voyeristas y promiscuos placeres, una identificación perversa e insensible. Ahora me resulta del todo desconocido, sobrepasa todos los límites, esos que incluso para alguien como yo existen.

Pero detengamos esta historia, de la que me separo, porque renuncio a mi calidad de testigo, han sido atroces los hechos de los que puedo dar fe, por lo que me quedo hasta este momento, hasta el hoy. Porque el hoy, es oportuno dedicarlo a la memoria de lo que una vez fue, por que el hoy es un buen día, mejor como ninguno, para declarar la muerte de un ser que dejó su espacio vital para ser invadido brutalmente por otro.

Como decirte, como justificar y dar la cara ante un difunto cuya razón de inexistencia, cuya perversión inicié. En efecto yo fui uno de esos chacales, que con sus incisivos colmillos iniciaron tu perdición, por ello en algún momento habré de saldar deudas con quien  se entretiene con nuestras vidas, pero por hoy de ti me desprendo, confesándote mi incapacidad de seguir la historia de un ser por mi ya desconocido, de un cuerpo sin alma,  aquella por la que acudo en luto a despedirme. 

sábado, 2 de junio de 2012


 ALMA FRÍGIDA

  
Tibieza anidada en
piel aún no explorada,
sonrisa atrapada,
por el deseo insatisfecho.

Amor sin expresar,
ternura por ocultar,
pasión sellada, extraviada,
por una promesa defraudada.

Suspiro negado,
por un beso robado,
inflexible tiranía impuesta
por un respeto aciago.

El día ha sucedido,
a la nocturna obscuridad,
ante luz plena he visto
derrumbarse su ausencia de maldad.

Suave ella, ha cedido
a la perversa multitud,
que la ha guiado
a la perdición de lo común.

Lo que ahora es,  nunca
 dará paso a la ternura,
extraviada por promesa defraudada,
¡maldito seas por siempre defraudador!

Batallas perdidas en
Incursiones ya concluidas,
Ilusiones marchitadas por
emociones despreciadas.

Alma frígida, envuelta
en  cuerpo orgásmico,
pérdida irreparable,
la tibieza ya no se anida,

En esa piel, de muchos ya conocida. 


martes, 1 de mayo de 2012

MI VIDA EN TERCIOS





TERCER TERCIO
(De muerte)


Desde el palco de la autoridad, retumban las trompetas concediendo el cambio de tercio, ¡malditos finales!, por qué envejecer, por qué concluir, por qué esto tiene que ocurrir.

En este último tercio, he pedido a mis subalternos que no entren lo que sea que ocurra, esta cita la debo atender en mi individualidad, solos los dos, él y yo, la confortación final se acerca y los contendientes nos vemos a los ojos, ¡es hermoso  HASTA SIEMPRE!, como bella ha sido mi carrera, sentir el campo de las ganaderías, el olor de los animales, la arena, las plazas, el grito del público el reconocimiento. Barullo que hoy terminará, mi vida entrará en un silencio, y en declive. Acaso crueldad de Dios, que se divierte con nosotros. Fui uno de sus olvidados, cuando iniciaba mi vida, me dejó en la pobreza vi morir en la miseria a mi madre, vi enfermos y hambrientos a mis hermanos menores, de pronto me lo dio todo, y después me condenó a la soledad triunfante. Ahora, sin mi familia me quita lo último que me quedaba, el adictivo toro, el deleite de jugarse la vida domingo a domingo, la pasión desenfrenada, sin límite alguno que impida mi expresión.

¿Por qué das y quitas? ¡por qué tenemos que ser un juguete del destino!, soportando sus caprichos, y además perder el control del cuerpo, como este temblor en mis manos que poco a poco es más incontrolable, la vejez enemigo invencible, mi vida después del sacrificio de HASTA SIEMPRE, le será entregada para que también la sacrifique.

La faena, inmejorable, corro al centro del ruedo y después de brindarles a todos los asistentes la muerte del astado, desde ahí cito a una bestia enardecida que acude a mi reto, la cito por mi frente y en un palmo de terreno le cambio el pase para que embista por mi espalda, en efecto el péndulo, uno de mis pases favoritos que tanto éxito me dio. HASTA SIEMPRE, al darse cuenta de mi engaño regresa sobre sus pasos presuroso busca mi cuerpo, al que libro con unos naturales, lo humillo con mis últimos pases, dibujando una circunferencia y yo al centro, el respetable está enloquecido, y termino esa serie con un forzado de pecho, que recibe el más estruendoso de los olés que había escuchado.

Uno, dos, hasta tres pases del desdén, con la cara fija en las primeras filas de butacas, viendo a una muchedumbre anónima, y yo siempre sumergido en esa tumultuosa soledad. Salen los pañuelos, blancos, las vianas de la orquesta son atronadoras, el elixir embriagante del ¡TORERO TORERO! casi me hace olvidar que estoy al pie del abismo, y después de hoy…  ¿después a esperar mi muerte?

Acudo a la barrera por la espada de muerte, la que terminará con la vida de HASTA SIEMPRE y dejará la mía en penumbras. Difícilmente doy cuenta que la gente grita ¡toro, toro!, están pidiendo el indulto de mi magnífico y bello oponente, totalmente de acuerdo, digno ejemplar, como pocos.
Pero en mi interior, el destino, único camino me ha desvelado, el respetable observa demandante al Juez quien concede el indulto de HASTA SIEMPRE.

Sin rebeldía, pero con plena convicción de mi libre albedrío he tomado la decisión. Lo confieso, soy un cobarde, no es para mi lo que viene después de esta tarde, tiro la muleta, entro con el cuerpo desnudo, la gente se pone de pie incrédula, algunos ya saltan de su lugar… ¿y yo?, ¡sólo yo decido cuando me ausento de la vida!*

HASTA SIEMPRE lo ha comprendido, es su último momento y acude tan bravíamente como lo ha hecho desde el principio, se consuma el encuentro culminante y mortal para los dos, con la espada le he dañado de muerte y con su asta ha partido un pecho vacío, el mío. Se cumple la máxima, el torero ha muerto matando y la bestia ha matado muriendo. En este último tercio de mi vida, el clarín ha sonado en la plaza, marcando el final entre los vítores de la anónima muchedumbre, compañera de mi tumultuosa soledad.


FIN.

*Expresión atribuida a Mario Ruiz Massieu, en su carta encontrada en la escena de su suicidio dado a conocer el 15 septiembre de 1999.

sábado, 24 de marzo de 2012

MI VIDA EN TERCIOS


Segundo Tercio
(Banderillas)

La gente al escuchar el cambio de tercio, me pide tomar las banderillas, ¡acaso no saben que mis dedos ya no me responden igual! Me duelen, sí achaques propios de muchos años de vida. ¡Pero que diablos! Es la última, y aunque arriesgue más el cuerpo, lo arrimaré, como nunca, para nunca volverlo a hacer.

Los aplausos se dejan escuchar de ese exigente gigante, el respetable, y aunque he salido airoso de los tres pares de banderillas, he podido sentir el poder de “Hasta Siempre”, esos 530 kilos no son gratuitos, me ha golpeado en el costado, dejándome ver que no será fácil su sacrificio, advierto su furia, y él se ha percatado de mi temor.

Ese delicioso temor a la muerte, gentil amigo que solo nos hace recordar el refinado sabor de la existencia, con todas sus tonalidades. Te hiciste presente en las “Ventas” de Madrid, materializado en un miura, que me dio una voltereta que me hizo perder el conocimiento, dando trato digno de un guiñapo a mi cuerpo, propinándome  una cornada en el abdomen que casi hacía estallar mis viseras.

Fui a dar al hospital por seis largos y solitarios meses, mi amiga, cómplice de obscuras noches, Samira se había alejado de mi vida, no la culpo, otras pieles me alejaron de ella, la bohemia, los amigos, gran estupidez la mía al permitir que se interpusieran entre mi familia y yo, mis hijos, ella, aunque sé perfectamente que este domingo te encuentras en el público, porque te presiento, seguramente con alguna mascada y lentes obscuros, pues sabes bien que te identificaría fácilmente, por ese cabello ensortijado que tantas veces acaricié después de poseerte.

Se me concede el cambio de tercio, entre dianas y aplausos por los tres pares de banderillas que he colocado, ¡tu final se aproxima “Hasta Siempre”!, que en el principio de mi final representas la primera de dos bestias que lidiaré hoy, de las muchas que he citado, templado y mandado en mi vida, ¿la más importante?, mi bestia interior, el infierno que todo llevamos por dentro.

domingo, 19 de febrero de 2012

MI VIDA EN TERCIOS


PRIMER TERCIO
(Baras)

Suenan los metales de la orquesta, anunciando el primero de mis bureles, cárdeno paliabierto, astifino y calcetero, así es “Hasta Siempre”, ha salido desbocado mirando a todas partes, reconociendo sus alrededores, como aquella chiquilla las más bella del pueblo, ojos negros profundos como un abismo, cabellera obscura como la noche de luna nueva, nariz delicada, y labios carnosos, todo ello sobre un fondo blanco y delicado que es su piel, contrastante como la luna llena en un cielo negro, con un deseo de devorar al mundo y enfrentar al que se opusiera a ello. Tan diferentes e idénticos, ¡los dos mortales!

Mis subalternos pretenden retenerlo con capotazos. Ha rasgado un capote, ¡dos!, -este tío trae un puñal en cada uno de los pitones- dice mi alterado apoderado, abandono apresuradamente la seguridad del burladero, lo confronto, de inmediato se amarra conmigo, ha encontrado a su enemigo, intuye que su muerte será mi triunfo y sabe que la mía no le representa su sobrevivencia, reconoce su mortal condena.

Así de definitiva es esta última tarde, tal como hubiera deseado que fuera aquella, cuando esa chiquilla hecha ya una mujer juró ante Dios ser mía hasta el final de nuestras vidas, se me había entregado una joya, mi amiga de la noche, Samira, sabía que eras de origen árabe antes de conocerte, desde los tiempos en que silenciosamente te contemplaba y tu me negabas tus ojos, probablemente por la incomodidad que te causaba mi mirada, al ver tu breve cintura, e imaginarme un apasionado encuentro con ella. He de confesar que te deseé desde el primigenio encuentro de mis pupilas con tu figura.

Salen los picadores, montando los nobles caballos que aunque protegidos totalmente, no dejan de correr peligro, delicioso peligro, como el riesgo inherente a vivir, y donde la muerte se convierte en lo único seguro y cierto.

 “Hasta Siempre” con singular bravura embiste al caballo que no puede soportar su poder y termina cayendo de costado, el toro hace por el derrumbado picador y los monosabios intentan hacer el quite, todo mundo salta a la arena para salvar al caído, pero el toro no deja de buscar codiciosamente  su cuerpo, no es noble el burel, ha desarrollado sentido, yo corro y le grito: ¡TORO!, sabiendo quien le ha gritado fija sus ojos negros en mi persona, lo cito con el capote y acude bravíamente, la muchedumbre se hace presente con sus olés, reboleras, estiro la pierna, y el capote gira en espirales, la suerte se ha echado.

Aquí, solo somos dos, la bestia y yo, en la vida son muchos…

Aquí, cito, templo y mando, afuera soy tan solo un juguete de Dios…


Próxima entrega: SEGUNDO TERCIO (Banderillas)

sábado, 11 de febrero de 2012

ENTRE TELONES


SUBREPCIÓN

En mi inconsciente del deseo,
se encuentra alojado lo prohibido,
               me reprimo y aún a su abrazo no me he rendido,            
más que agraviante, ¡infausto deseo!

Sin embargo, el instinto domina,
al grado de nublar mi razón,
exacerbando una natural satisfacción,
de mi rampante pasión, ya desmedida.

El amor no se presentará,
prescindible invitado es,
su existencia no me condiciona,
por un ansia enervante que me aprisiona.

Calcinante lujuria siento,
tomarla sin dudarlo es menester,
aun contra su voluntad,
 búsqueda lasciva del placer.

Acecho su presencia,
desdeño su ausencia,
tras su estela me encuentro,
y por el momento lo lamento.

Subrepticia y  nocturna posesión,
de tu cuerpo conocedor me convierto,
nula oposición,
¿acaso desvelo de tu pasión?

Extraña confusión,
puedo sentir de su cuerpo el calor,
exaltando una consentida dominación.
Aún más, innecesaria persecución.




domingo, 29 de enero de 2012

MI VIDA EN TERCIOS


PASEÍLLO

Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén.

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo.

Amén.

Maestro, es tiempo…

Sí Fermín, vayamos…

¡VENGA FIGURA! ¡BRAVO!

Gracias señores, en verdad muchas gracias…

Esa apariencia tengo que dar, de estar agradecido, pero mi interior no tiene más que un ser desnudo y derrotado…

Las trompetas suenan y una cegadora luz va alumbrando la angustiosa obscuridad del túnel de cuadrillas, al tiempo que retumba el ole del público, ese que enchina la piel y anuda la garganta de la emoción, interrumpiendo mis pensamientos tortuosos, así iniciamos el lento y saleroso andar, las manos mojadas por el sudor, como la primera tarde dominical, aquella en la que portaba un pantalón de mezclilla y botas camperas, en un pueblito del que ya no recuerdo su nombre, pero donde inició todo esto.

En ese momento era yo un joven asediado por el hambre, porque si algo he aprendido al paso de los años, es que las cornadas más dolorosas me las dio ella, el no tener ni un céntimo para comprar pan, no para mi sino para mis hermanitos, esas sí que eran lacerantes, mortales, maldita miseria, que nos dio tanto sufrimiento, incluso la muerte de mi madre cuya enfermedad la torturó ¡y no pude hacer nada para evitarlo!

Al abandonar esa obscuridad, y aparecer en el ruedo, se escucha la aclamación y miles de claveles y puntitos de confeti me han caído encima, que paradoja, lo hacen ver como un festejo, como algo de que alegrarse, ¡atrás voceros de satán! ¡ATRÁS!, que se alegran por mi en esta tarde, malditos demonios, ¿acaso no comprenden? 

Es como asistir a un funeral,¡a mi funeral!, sí, la edad me ha crecido, sí,  he calmado mi hambre, he recorrido el mundo, he tenido los más refinados placeres que el hombre reserva para algunos, vaya que sí.

Y aunque seguramente eso es una buena vida para muchos, lo que en este redondel ocurrirá es la propia muerte, ya nunca más, ni una más, me alejaré de mi pasión. ¿Acaso la vida después de este domingo, es para mi?, condenado a una inminente vejez, al olvido… al silencio, a la soledad.

¡Ha saltado un espontaneo!, me abraza, levantándome y agradeciendo, yo lo miro casi con odio, pero debo comprender su incomprensión, solo vivo este infierno festivo, debo contener el llanto, ese que brota de los ojos del hombre caído, al tiempo de que estremece el grito de ¡TORERO! ¡TORERO!

Continua la orquesta y partimos plaza tras los alguacilillos, los tres matadores que conformamos este cartel tan significativo, dos espadas jóvenes y yo en mi última aparición, ambos polos de la vida convergen al arriesgar la misma, saludamos a la autoridad y nos despojamos del capote de paseíllo, pronto habremos de encontrar al destino en esta nuestra inexcusable cita…


Próxima entrega, Primer Tercio...

jueves, 22 de diciembre de 2011

DEMENCIA


Me encanta pensarte, porque en mi mente es tan distinta nuestra historia, en ella no hay obstáculos, frustradas posesiones, ni necesarios dominios,  tan sólo existen entregas infinitas, y pasiones desatadas, fusiones indisolubles y absoluto conocimiento del uno y del otro.

Sí en efecto, en mi mente es tan distinta nuestra historia, tan cotidiana, tan propia de nosotros, que no admite enrarecimientos, más que aquellas perversiones que creamos entre nosotros dos.

En mi mente, es tan distinta nuestra historia,  que a ella recurro en cada una de las muchas ocasiones, en que descubro una más de tus decepcionantes verdades, cuando caigo en la cuenta que la historia, la real, la cierta, no se encuentra más que sustentada en falsas oratorias.

Verdades disfrazadas e hirientes, que sólo provocan mi arrepentimiento por buscarlas, hubiera preferido en cada una de las oportunidades en que he caído en las garras de la realidad, haberme mantenido alejado de ella, ignorante de su existencia y feliz en la miseria del desconocimiento.

Realidades incompresibles, que me obligan por última vez a refugiarme en mi mente, en ese infinito azul de mi imaginario, para ser el autor de una historia tan distinta a la vivida, que me cobije por las noches y me brinde cálido refugio de las inclementes tormentas de tus falsedades, paraíso en el que he de permanecer voluntariamente… sin ti, sin nadie, sin cordura.


sábado, 10 de diciembre de 2011

EL AMO DEL SILENCIO



Penosa situación la de una infante en la cabecera del lecho de un anciano que está en sus últimos momentos de existencia, de su cada vez más opaca mirada se adivina que recordando se encuentra, regresan a su mente divagante, sus hazañas compartidas y sus tragedias particulares.

Sólo la pequeña, testigo sollozante, sabe quien esta noche concluirá su vida, será aquel que este mundo seguramente no extrañará aun siendo soberano. En efecto, nos encontramos en las postrimerías de la vida del Amo del Silencio.

De ahí que es fácil comprender el porqué del esbozo de una sonrisa al principio de su agónico final, pues indudablemente recordaría cuando no era más que un plebeyo rodeado de risas y barullo, de niños corriendo, gritando alegremente, de palabras dulces, como dulces fueron los besos y caricias de quien amaba. Ignorante de la soledad propia del silencio, se encontraba en ese momento de su vida, de su feliz existencia.

Al tiempo que avanzaba su edad, la oscuridad crecía imperceptiblemente, desde que la dulce sensación de la embriagante ilusión idílica lo abandonó, marchó con otro, era distinto ya el que probaría de las mieles de los besos y caricias que alguna vez fueron de su total propiedad, no por un dominio impuesto, sino por una renunciación y falsa entrega voluntaria de aquella que al final no resultó más que ser la vulgar protagonista de una farsa llamada amor.

El sigilo pues, se fue apoderando de su vida, los niños alegres crecieron y como es natural ya no había risas y carreras sin sentido. Como usualmente ocurre con cada uno de nosotros, la edad crece irremediablemente y nos volvemos intolerantes a ese tipo de escándalos.

Esto le fue ocurriendo, al que posteriormente llegó a ser el absoluto señor del silencio, su vida cada vez más gris, cada vez más fría, y su mirada cada vez más opaca, la amargura del abandono no pudo ser librada, a pesar de que motivos tenía, la bulliciosa felicidad se alejó totalmente.

Así vivió, siendo monarca de sus silentes ausencias, prisionero pasivo de la amargura cuyo recuerdo le provoca el rictus de dolor mortuorio que ensombrece su rostro, en este último instante en que su cuerpo rígido y aún tibio, paulatinamente va relajándose, los músculos se distienden  y esa ausencia de sonido finalmente se quiebra por una voz infantil que dice, adiós padre… tiernas palabras para un hombre dolido, concluyendo así su lastimoso imperio.

Por fortuna y con una pizca de optimismo se advertiría un rostro más tranquilo en el justo instante en que partió. ¿Acaso sería acreedor de gracia divina que en justicia le otorgó tranquilidad a su alma atormentada?, en Dios esperemos que así haya sido.

Pero para la pequeña, la sonoridad que apenas iba conociendo por su limitada edad empieza a abandonarla y en su lugar queda el leve susurro de un viento helado que envuelve a su alma ante la partida del ya extinto Amo del Silencio, su padre. ¡Salve heredera!

domingo, 13 de noviembre de 2011

MÍA


Sufrimiento del alma mía,
que en su persecución de fantasmas,
se extravía, volviendo Inalcanzables  sus  deseos.

Autora de sus propias realidades enfermizas, y
fiel testigo del transcurrir de otras historias,
concluye la suya propia, en capítulos agotadores.

Escucha los reproches clericales,
de moralidad desvanecida, diluida, corrompida
A manos de la cotidiana lujuria, impía.

Pobre mía, ha hallado una ternura lasciva
Que la lleva al disfrute insuficiente de una piel,
cayó presa de una atracción irrefrenable.

¡Maldita adicción incontrolable!
que se apropia de nuestras voluntades,
por agobio de la nueva Invasora, dominante.

Ya no fantasmas, no búsquedas
de todo lo que desea, se erige propietaria,
tomando por asalto al alma mía, pobre mía
                                                   Pobrecilla.


domingo, 25 de septiembre de 2011

ORGÍA


Cuando la marea bajó, dejó ver un territorio más allanado, el sendero más claro, y la cesión del agua invasora, originó un vergel donde antes sólo existieron escabrosos desfiladeros, cuya vertical caída concluía en lodazales, en cuya superficie las piaras devoraban cualquier despojo que pudieran hallar.

Las tormentas habían sido destruidas por la abrumadora luz de la mañana, dejando un firmamento despejado azul y brillante, libre de nubes, propicio para la cópula cielo tierra, que en orgásmica creación generosamente brindó un paraíso terrenal, pasional y creativo.

Ilusión, así llamaremos al recién nacido oasis, del que fueron desterrados los falsos ídolos y sólo quedaron los soñadores, las miserias humanas dejaron su espacio a los idílicos pensamientos de aquellos.

Paraíso donde las silenciosas ausencias de Neruda, se conjugan con las oníricas imágenes de Salvador Domènec Felip Jacint Dalí i DomènechAsí tan original, como genuino, en su estado natural, sin perversiones de ninguna índole, únicamente un placentero ayuntamiento de poesía,  pintura, y de las artes entre ellas, sólo ellas.

Incluso aquellos que vejatoriamente han sido tildados como enfermos, tan solo por seguir nuestros instintos con distinta intensidad que los tibios, que son vomitados por Dios, encontramos en este empíreo huerto, sin estigmas, sin prejuicios, sin hipocresías, cabida para nuestras felices existencias, alejados de la ignominiosa cordura.

Así es, exaltación de los sentidos, de todos ellos, sensibilidad a flor de piel, enervamiento de las limitantes falacias, que es el inicio de una acometida inspiradora.

¿y los mortales?, simples voyeristas, resignados a ser mudos testigos de aquellos que disfrutan de talentosa y generosa orgía inventiva de los soñadores... ¿en dónde si no? en Ilusión.

lunes, 5 de septiembre de 2011

INCIDENTE


El ruido rompió la calma,  el monólogo se convirtió en un diálogo, de la soledad ya nada quedó. El que se creía abandonado, acompañado siempre había estado, se levantaron las voces y reclamaron, le hicieron ver su realidad cabal.

Esos deseados ojos obscuros como el más profundo de los abismos, accidentalmente se clavaron en los de él, eran contrastantes con la piel clara que los rodeaba en delicadas facciones, quedándose impregnados en su mente, tal como el aroma de su piel recién salida del agua en el olfato.

Así la llevó en conciencia y cuerpo, desde aquel sorpresivo encuentro con esos ojos punzantes que se clavaron en un alma , la suya, y parecía no tener ya secretos ocultos para esa mirada, había sido desnudada y ultrajada en brevísimos y placenteros instantes, ya no le pertenecía.

Los deseos, las pasiones, los temores, los sentimientos, todos habían quedado al descubierto con tan solo una mirada fortuita, como fortuita es la vida y  la felicidad. Incidentes que dan paso a los grandes descubrimientos y a los grandes horrores, dualidad deslumbrante y aterradora. 

Distantes son, permanecen así alejados como el verano lo está del invierno, alegrándose y subsistiendo porque se saben, se intuyen y se conocen en esa cercana lejanía, insalvable como la misma muerte, que es lo único que los separa. Posible es que un día se tienda un puente y puedan sentirse, en perfecta fusión de pasión reparadora.

Pero hasta entonces, seguirán implorando y buscando a la fortuita fortuna que sea anfitriona del encuentro de sus miradas, entre diálogos destructores del silencio y en soledades acompañadas.

sábado, 27 de agosto de 2011

LÁZARO


Este era un pez beta, alegre vivía en la casa de un joven matrimonio, que tenía un chiquillo de seis años. Después de varios meses de feliz estancia en su pequeña pecera de vidrio, semicilíndrica y con piedritas de colores y una planta de plástico sumergidas en su fondo, un funesto día, apareció flotando en uno de sus costados.

Al ver esto el apurado esposo tocó la semicilíndrica pecera, y notó como el beta, por cierto azulado como el país de los sueños, reaccionó y nadó como es normal para los peces. Agobiado por esa pena, le comunicó a su esposa por mensaje de celular, lo siguiente:

"el beta está muriendo :( "

Posterior a esto, decidió ponerlo en un recipiente de plástico blanco, de esos que contienen yogur light (por supuesto, por aquello del deformante y molesto tejido adiposo que a medida que se acercan los 40´s se vuelve tan común y tan difícil de eliminar del cuerpo) también incorporó la sustancia denominada "azul" que para los conocedores de los acuarios caseros, resulta ser un producto común y de primera necesidad, si el deseo es mantener limpia a la mascota acuática.

Era algo así como una salita de cuidados intensivos, para aquella desdichada y moribuna criatura. Los consejos iban y venían, como fantásticas aventuras en la mente de los infantes, así con esa vertiginosa continuidad.

Los días pasaron, incluso semanas, el joven matrimonio con el chiquillo de seis años incluido, pendientes estaban de la evolución del único paciente de esa salita de recuperación. Mortificados veían como el pez no mejoraba, pero si se le daban pequeños golpes a aquel improvisado recipiente, el orgulloso beta se erguía y nadaba como si nada malo le ocurriera.

Todos los días la pregunta era la misma: ¿ha muerto el beta?, ¿papi el pecito murió? y esos mismos días la respuesta era la misma: no, ¡aún vive!

Hasta que un día, un día, el día, el pez amaneció...NO MUERTO NO, nadando como es normal para aquella especie, un poco débil se advertía, pero nadando, ante esto, el joven matrimonio con el chiquillo de seis años incluido decidieron retornarlo a su domicilio semiesférico de vidrio, con sus mismas piedritas de colores y su plantita de plástico sumergidas en el fondo.

El beta, nada ahora lento, pero con una mirada que muestra determinación de acompañar por más tiempo a aquella familia, que por cierto lo ha bautizado como...


¡ LÁZARO !